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IV

wild_west_by_ivelin“-¿Donde dices que está?
– Ha entrado en el Diamonds, señor.

Agarró al vuelo el níquel que le lancé y desapareció por un callejón como alma que lleva el diablo, mientras yo cruzaba la calle con la idea fija en mi cabeza de acabar con esto de una vez por todas.”

– Sí, es cierto.
Contarían más tarde los viejos del lugar a cambio de un trago de whiskey, o de una moneda que se empeñaban en morder con sus bocas desdentadas.
– Yo le vi cruzar esta misma calle que ahora estamos pisando, desde el Post Office hasta el Diamonds…

“Quería ver por mí mismo qué clase de hombre era ese forastero que tanto preguntaba por mí.”

– … parecía el mismo demonio, con su stetson negro como su alma clavado hasta los ojos.
– Era guapo?
– No sé que decirle, señora… el caso es que con una sola mirada te dejaba helado en el sitio.

“Llevaba días siguiendo mi rastro por toda la frontera…”

– Cruzó la calle despacio, sin mirar a los lados. Nadie se atrevió a detenerle.
– Y el sheriff?
– Bucks estaba bien escondido en su agujero… dicen que incluso se metió en una celda y se ocultó con unas mantas.
– Y el comisario qué hacía?
– Por qué no me deja terminar, señora?

” …y por fin me tenía acorralado.”

– Bien… como le decía, tenía unos ojos capaces de hacerte un agujero más grande que un 45 si te miraban fijamente… y ese comisario, el forastero… debía de ser un tipo valiente para enfrentarse a él como lo hizo.
– Qué pasó entonces?
– Cruzó la calle… muy despacio.

Se detuvo un instante en la puerta…

…escupió…

…y entró.

Luego comenzó el baile.

“Comisario… creo que pregunta por mí.”

III

Gunfight21Entonces todos esos rostros que ya había aprendido a odiar se fijaron en mí.
“Sí, amigos. Yo soy ese por el que preguntan. El hombre que vale 2.000 en oro, vivo o muerto”
Eso es lo que pasó por mi mente, sin apartar los ojos del hombre que acababa de entrar, con una escopeta en la mano, sólo para morir…
“Habrías hecho bien en quedarte en tu ciudad.”
…pensaba mientras desenfundaba con un relampagueo del brazo…
“Habrías hecho bien en no escuchar a los que te ofrecieron aquel dinero.”
… mientras la mano izquierda golpeaba sin cesar el martillo de mi six shooter…
“De qué sirve el dinero cuando es la vida lo que está en juego.”

El primero le destrozó el hombro y le hizo dar la vuelta, hacia la luz del exterior, como si quisiera ver el sol por última vez.
El segundo le alcanzó en la pierna.
“De rodillas”

Con el tercero cayó al suelo, levantando una nube de polvo, besando la tierra que nunca debió haber pisado.

Para entonces yo ya me había levantado, y apuntaba a esos tipos que ya quería olvidar.
Uno de la mesa se abrasaba el brazo con el cigarro que se le había caído de los labios. Ni siquiera pestañeaba.
El mugriento gordo de la barra intentaba alcanzar el arma que tenía debajo, pero desistió cuando escuchó el sonido de mi revólver amartillándose de nuevo. Los demás sólo querían desaparecer de allí.

Antes de que se disipara la nube de pólvora ya había limpiado la mesa de juego, y la caja del mostrador.

Pasé por encima del cadáver del umbral sin dejar de apuntar al resto. Ni siquiera sé cómo se llamaba, ni qué le empujó a buscar un futuro mejor a costa de mi pellejo. No sabía por qué su cuerpo estaba a mis pies, sin vida… por qué me obligó a matar de nuevo.

“Sí, amigos. Yo soy ese por el que preguntan. El hombre que vale 2.000 en oro, vivo o muerto”

…volví a pensar…
…Pero sigo vivo… y tú ya no.

II

National-Parks-Poker-Dead-Man's-Hand2No sé cuánto tiempo llevo aquí. Recuerdo que llegué una mañana, a sólo una milla más de distancia de la muerte, flaco como un coyote y también lleno de pulgas. Recuerdo que nada más entrar, cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, lo primero que vi fue una botella de algo que fabricaba el seboso que estaba justo detrás de ella, deforme a través del cristal y del color de las pesadillas que prometía la bebida que había dentro.
– “Paso”
Recuerdo abrirla y echar el primer trago… y que no la he soltado desde entonces. Que su sabor siempre se confunde con el olor agrio del sudor de los hombres que han pasado por aquí… sus rostros, ofensivos, riéndose entre nubes de humo. Los veo tan nítidos como la degradación de sus almas…
– “Y yo”
Recuerdo el insoportable ruido del batiente que anuncia bebida barata, en el exterior…
– “Te toca a tí, Boone” … constante. Martilleante. Siempre el mismo sonido, aplastando los recuerdos como si fueran hierro dulce…
– “¿Boone?” … repetitivo…
– “¿Boone?”
Recuerdo todo eso, pero no sé cuánto tiempo llevo aquí. Siempre es el mismo día. Los mismos sueños en la misma botella, el mismo seboso detrás del mostrador, riéndose, trabajando en su alambique. Los mismos rostros mirando las mismas cartas. El mismo ritmo del cartel, sólo interrumpido con el sonido de la misma puerta…
– “Deja de mirar la maldita puerta y apuesta” … abriéndose ahora???…
– “¡¡¡ Que apuestes de una vez o te rompo el c…” … no.
Arrancada de sus goznes con una salvaje patada…
“…” … partiendo la cabeza del viejo que tengo sentado justo al lado…
“…” … rompiendo por fin la monotonía…
– “¿Quién de vosotros se llama Boone Garnett?”

I

Louisville LilyHuyendo de nuevo…
No recuerdo la última vez que saboreé un buen bistec, ni un trago de whiskey de Kentucky.
La última ciudad en la que dormí tenía un bonito saloon de nombre francés… el “Douze Portes”… y sí, es verdad que tenía doce puertas.

Y también es verdad que en una de ellas conocí a “Louisville Lily“.
– “Nunca sigas a una mujer con nombre de ciudad
Eso es lo que decía mi padre, y lo que todavía retumba en mis oídos con cada pisada del caballo en el que salté desde esa habitación, dejando atrás a una gata demasiado salvaje y a un ayudante de marshal demasiado joven para que muriera con una bala en el cerebro, una bala que no llevaba su nombre escrito, pero que te juro que era para él.
En cambio se la llevó ella al lanzarse para protegerle en el momento en que yo ya llevaba la muerte en los ojos, y la voz del infierno en mi six shooter.
Y salté al pozo en el que todavía estoy cayendo, y caí encima de un caballo negro como la muerte que dejaba atrás, y escuché a lo lejos el grito desgarrador de aquel joven marshal que se hizo viejo al conocerme…
– “Que Dios te maldiga Boone Garnett… que Dios te maldiga. Algún día te encontraré y acabaré contigo… ¿Me oyes Boone Garnett?… Te encontraré… y te mataré...”

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Allá por el 2007 uno de nuestros colaboradores comenzó una serie de post a modo de relato en Nación Rolera, un conocido foro de temática rolera. A pesar de que lo mantuvo vivo durante unos meses con el tiempo acabó abandonando su actualización y es ahora, con los nuevos vientos que traerá el futuro lanzamiento de Far West, “La Leyenda”, cuando hemos decidido rescatarlo del olvido con la intención de continuarlo.

Con un estilo directo, mezclando la acción trepidante en primera persona con los pensamientos inmediatos de los actores, el relato va desgranando el descenso a los infiernos de un hombre superado por las circunstancias, enamorado de la mujer equivocada y demasiado rápido con su revólver como para dejarse cazar.

A lo largo de las distintas entregas aparecerán personajes inolvidables, aliados o nuevos enemigos, que serán recurrentes en las escenas, con la crudeza salvaje propia del sello del autor, que forman, y formarán, cada uno de los capítulos.

Espero que los disfrutéis.