Warlock

Portada de Warlock de Oakley Hall

Portada de Warlock de Oakley Hall

Warlock

Galaxia Guttenberg/Círculo de lectores
Tapa dura.
2009.
687 pag.
Precio: 24,00 Eur.

Si existen lecturas imprescindibles del género western, Warlock es sin duda una de ellas.

Oakley Hall nació en San Diego en 1920 pero se educó en las islas Hawaii. Se graduó en la Universidad de California y al estallar la Segunda Guerra Mundial se alistó en el USMC (United States Marine Corps, cuerpo de marines). Al finalizar la guerra aprovechó el GI Bill (ley en beneficio de los veteranos para ayudarles a completar su formación académica o montar negocios) para continuar sus estudios en universidades europeas. Autor de numerosas obras tanto de ficción como no ficción, la fama le llegaría como finalista del Premio Publitzer en 1958 con su novela Warlock, que al año siguiente sería llevada al cine por la 20th Century Fox con el mismo título y dirigida por Edward Dmytryk e interpretada por: Richard Widmark, Henry Fonda, Anthony Quinn y DeForest Kelley entre otros. El film se estrenó en España con el título de El Hombre de las Pistolas de oro.

La acción de la novela discurre a finales del siglo XIX en Warlock, un pueblo minero cercano a la frontera con México atemorizado por los excesos de un grupo de cuatreros a los que se les conoce como la banda del Valle de San Pablo. Frente a ellos hay tan solo un ayudante del sheriff que normalmente no dura demasiado en el puesto; o huyen a uña de caballo o son muertos a tiros por Abe McQuow y sus muchachos. Ante esta situación de indefensión los comerciantes de Warlock deciden crear un Comité de Ciudadanos y contratar a un pacemaker, un pacificador, que lleve al orden a los cowboys camorristas. El elegido es Clay Blaisdell, un pistolero de cierta fama que se alquila como comisario en pueblos conflictivos. Con él siempre viaja Tom Morgan un jugador de ventaja hábil con el revolver. Como puede suponerse, con la llegada de los “pacificadores”, lejos de arreglarse los problemas todo se complica aún más y esta situación es la que aprovecha Oakley Hall para mostrarnos un Far West  un tanto crepuscular y sucio, donde el orden y la justicia se abren paso lentamente a pesar  de que la ley del más fuerte se resiste a desaparecer. Pero ante todo, Warlock, es una historia de personajes, cada uno con una personalidad compleja con muchos matices; Blaisdell y Morgan son los “buenos hombres malos” que alquilan sus habilidades con las armas para proteger a los ciudadanos aplicando su propia ley como jueces y verdugos. El cruel Abe McQuod es un hombre amargado por su dominante padre que lidera a los de San Pablo; una cuadrilla de desalmados en la que destacan tipos malos como Jack Cade y Pony Benner, o simplemente amantes de la libertad como ambiguo Curley Burne.

Al otro lado está Johnny Ganon: el aspirante a ayudante del sheriff, con un pasado algo oscuro pero consciente de que los tiempos están cambiando y que confía en que las cosas no siempre deben arreglarse saltándose las leyes, la señorita Jessie, el “Ángel de Warlock” que intentará hacer cambiar a Blaisdell, el Juez Holloway un firme defensor de la justicia cuando está sereno, Henry H. Goodpasture, el dueño de la tienda y narrador en parte de la historia con sus diarios y cartas, el general Peach, un egocéntrico y senil gobernador militar del territorio obsesionado con una banda de apaches que hace tiempo que desaparecieron y que se dedica a sofocar huelgas de mineros. Hay muchos personajes más, igual de interesantes con base real o ficticia pero siempre a caballo entre el historia y la leyenda del Oeste americano. Hay que destacar que Oakley Hall nunca ocultó que su novela está basada en la historia de Wyatt Earp y Doc Holliday o las guerras de ganado de Wyoming. Warlock es un pueblo minero similar a Tombstone —con su propio boot hill —, los cuatreros de la banda de San Pablo recuerdan bastante a los famosos Cowboys de Curly Bill Brocius e incluso hay un duelo a lo O.K. Corral pero esta vez en el Acme Corral. En resumen, una gran novela sin un párrafo de desperdicio donde:

“Los apaches matan y mueren y son perseguidos por mexicanos que eliminan salvajemente a los vaqueros gringos y, a su vez, son asesinados estos últimos. Tras haber contribuido a diezmar a indios y mexicanos, la caballería de los Estados Unidos se utiliza ahora contra la mano de obra de los dueños de las minas. Los criminales ganaderos impusieron su propia ley… Ahora son rechazados y expulsados. Norteamérica, aspirando a los seudomitos que ella misma ha generado, sigue estando cautiva de sus más profundos y auténticos mitos” (Robert Stone).

Oakley Hall murió en el 2008 y Galaxia Guttenberg ha publicado un par de novelas más de temática western: The Bad lands y Apaches.

Joaquín Ruiz Castro.

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